Cuando se habla del balance que deja un gobierno en materia educativa, normalmente la atención se centra en los resultados de las evaluaciones, el incremento del sueldo docente o las reformas curriculares. Sin embargo, existe un aspecto que muchas veces pasa a un segundo plano y que, en realidad, condiciona todo lo demás: la infraestructura educativa.
Durante los últimos años el Perú ha mostrado avances importantes con la construcción de nuevos colegios, especialmente mediante el programa Escuelas Bicentenario, una iniciativa que busca ofrecer instituciones modernas, seguras y equipadas para responder a las necesidades de la educación del siglo XXI. Estas escuelas cuentan con laboratorios, bibliotecas, talleres, espacios deportivos y ambientes diseñados para mejorar la experiencia de aprendizaje de miles de estudiantes.
Sin embargo, la realidad del país todavía está muy lejos de reflejar esa misma calidad en todas las instituciones educativas. Mientras algunas ciudades ya cuentan con colegios de primer nivel, miles de estudiantes continúan asistiendo diariamente a escuelas con techos deteriorados, aulas prefabricadas, servicios higiénicos deficientes o incluso sin acceso permanente a agua potable y electricidad.
La diferencia entre una escuela y otra no solo es evidente en la infraestructura. También termina reflejándose en las oportunidades que tienen los estudiantes para aprender, desarrollar habilidades y proyectar su futuro.
Uno de los datos que mejor evidencia esta situación es la enorme brecha de infraestructura educativa que mantiene el Perú. De acuerdo con estimaciones difundidas por la Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN), tomando como base información del Ministerio de Educación, el país necesita más de S/ 171 mil millones para cerrar completamente las necesidades de construcción, rehabilitación y equipamiento de los locales escolares. Es una cifra que demuestra que el problema no podrá resolverse en un solo periodo de gobierno, sino que requiere una política de Estado con continuidad y planificación.
Cuando se observa esa cantidad puede parecer solo un número, pero detrás de ella existen miles de historias. Hay niños que estudian en aulas con filtraciones durante el invierno, colegios donde las computadoras nunca llegaron o laboratorios que permanecen cerrados porque nunca fueron equipados. En muchas comunidades rurales, los docentes deben adaptar constantemente sus clases para compensar las limitaciones del entorno.
La infraestructura no es simplemente cemento y ladrillos. Es el lugar donde un estudiante pasa buena parte de su infancia y adolescencia. Un aula iluminada, ventilada y equipada puede favorecer la concentración, reducir el ausentismo e incluso mejorar la convivencia escolar. Por el contrario, un ambiente deteriorado transmite el mensaje de que la educación no ocupa el lugar que debería tener dentro de las prioridades nacionales.
En los últimos años también se ha demostrado que una escuela moderna necesita mucho más que aulas nuevas. La transformación digital exige conectividad, equipos tecnológicos y espacios preparados para integrar herramientas digitales en el proceso de enseñanza. De poco sirve incorporar metodologías innovadoras si la institución educativa no cuenta con internet estable o con un laboratorio funcional.
El programa Escuelas Bicentenario representa un paso importante en esa dirección. El proyecto busca beneficiar aproximadamente a 600 mil estudiantes mediante la construcción de decenas de instituciones educativas con estándares internacionales. Sin duda es una de las inversiones más importantes realizadas en infraestructura escolar durante los últimos años, pero incluso ese esfuerzo resulta insuficiente frente a la magnitud de la demanda existente.
Otro aspecto que merece atención es el mantenimiento de los colegios. En muchas ocasiones las obras logran culminarse, pero después aparecen problemas relacionados con el cuidado de las instalaciones, la falta de presupuesto para reparaciones menores o procesos administrativos que retrasan las intervenciones. Construir nuevos colegios es fundamental, aunque conservar adecuadamente los que ya existen resulta igual de importante.
El próximo gobierno recibirá un reto enorme. No bastará con anunciar nuevas inversiones o colocar primeras piedras. Será necesario acelerar la ejecución de proyectos, reducir la burocracia, fortalecer la transparencia y garantizar que los recursos destinados a educación realmente lleguen a las escuelas que más lo necesitan. De lo contrario, la brecha seguirá creciendo y miles de estudiantes continuarán aprendiendo en condiciones que no corresponden al siglo XXI.
También será indispensable priorizar las zonas rurales y las regiones donde las desigualdades son mayores. La calidad educativa no debería depender del lugar donde nació un estudiante. Todos los niños y jóvenes del país merecen estudiar en espacios seguros, modernos y preparados para afrontar los desafíos del futuro.
La educación siempre será la inversión más rentable que puede realizar un país. Cada colegio construido, remodelado o equipado representa mucho más que una obra pública; significa mejores oportunidades para las futuras generaciones. Pero esa inversión debe mantenerse en el tiempo y convertirse en una política nacional, no en una promesa que cambia con cada gestión.
El gobierno que está por concluir deja avances que sería injusto desconocer, especialmente con proyectos como las Escuelas Bicentenario. Sin embargo, también deja una tarea pendiente de enormes proporciones. La infraestructura educativa continúa siendo una de las principales deudas del Estado peruano y probablemente será uno de los mayores desafíos para las autoridades que asumirán el país en los próximos años.
Porque al final, la calidad de una educación también se refleja en el lugar donde ocurre. Mientras existan estudiantes aprendiendo en colegios inseguros o con servicios básicos insuficientes, la deuda con la educación peruana seguirá abierta.
Referencias
- Asociación para el Fomento de la Infraestructura Nacional (AFIN). Estudios e informes sobre brechas de infraestructura educativa.
- Programa Especial de Inversión Pública Escuelas Bicentenario – Ministerio de Educación del Perú.
Mario Malpica
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Te felicito por este artículo, realmente es un gusto poder leer vuestras apreciaciones sobre la realidad educativa en nuestro país. Hay mucho por hacer todavía. Esperemos que el próximo gobierno resuelva los temas más urgentes que nos afligen.
Agradezco mucho su comentario. Seguiremos atentos a cualquier novedad sobre estos temas en las próximas semanas. Esperemos que surtan algunos cambios para bien de la educación en nuestro país.
Gracias por compartirnos este artículo. Sé que habrán cambios interesantes en el próximo gobierno. Tengamos fe de que así será.
También esperamos que sea así. ¡Muchas gracias por comentar!
Fantástico artículo. Esperamos realmente cambios importantes.
¡Muchas gracias por comentar!